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Cultura de la seguridad

Cultura de la seguridad

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La cultura de la seguridad es fundamental a la hora de favorecer ambientes seguros de trabajo en el marco del compromiso de los actores involucrados. ¿Cómo generamos una cultura de seguridad? ¿cuál es el escenario ideal? ¿qué aspectos son favorecedores para instalarla?

No es posible introducir cambios en una organización, en especial si se trata de comportamientos humanos, si no existe el clima adecuado que motive el compromiso y la participación.

De allí que es importante tener claro que sólo en una organización donde reine la cultura positiva será posible comenzar a trabajar a favor de la cultura de la seguridad.

Tal como señala la Enciclopedia de la Salud y la Seguridad en el Trabajo de la OIT [1], en su capítulo sobre “Política de Seguridad y Liderazgo”, la labor de la gestión de la seguridad se debe orientar en primer lugar a crear ese clima favorable.

El mismo estará garantizado, si la dirección es creíble, si la política de seguridad se traduce en una experiencia cotidiana, si las decisiones de la dirección en relación con los gastos financieros reflejan un interés en invertir en las personas, si el sistema de obligaciones y recompensas implantado por la dirección induce un rendimiento satisfactorio de la labor de los supervisores y mandos intermedios, si los trabajadores participan en la resolución de los problemas y la toma de decisiones, si existe un alto grado de confianza y lealtad entre trabajadores y dirección, si la comunicación entre ambos interlocutores es fluida y si se reconoce abiertamente la labor de los trabajadores.

Las organizaciones que tienen una cultura adecuada apenas necesitan un «programa de seguridad».

El logro de una cultura positiva descansa en el cumplimiento de determinados criterios [1]:

  1. Es preciso establecer un sistema que sirva de cauce a la actividad cotidiana de los supervisores o de un equipo.
  2. El sistema debe propiciar el desempeño de las tareas y responsabilidades de los mandos intermedios en las áreas siguientes:
    • Asegurar una conducta regular de los subordinados (supervisor o grupo);
    • Garantizar la calidad de esa conducta,
    • Realizar algunas actividades perfectamente definidas que muestren que la seguridad es tan importante que incluso los altos directivos hacen algo al respecto.
  1. La alta dirección debe mostrar de forma manifiesta, con su apoyo, que la seguridad disfruta de elevada prioridad en la organización.
  2. Se debe permitir que todos los trabajadores que lo deseen participen en las principales actividades relacionadas con la seguridad.
  3. El sistema de seguridad debe ser flexible y admitir alternativas en todos los niveles.
  4. La plantilla debe valorar positivamente el trabajo de seguridad.

Es importante destacar que una política de seguridad no se impone sino que se instala a partir de generar compromisos individuales de cada uno de los que integra la organización para mejorar la capacidad preventiva.

Estos seis criterios se pueden satisfacer con independencia de que el estilo de gestión sea autoritario o participativo y al margen del enfoque de la seguridad aplicado en la organización.

Por otra parte es fundamental realizar una gestión de la seguridad, que -según la Asociación Chilena de Seguridad  [2] – se basan en los siguientes principios:

    • La necesidad de ver el accidente como una oportunidad para reflexionar
    • La necesidad de un seguimiento continuo
    • La necesidad de controlar comportamientos permisivos
    • La necesidad de participación de supervisores y trabajadores
    • La necesidad de atención pronta de los problemas detectados
    • La necesidad de planificar la gestión en forma participativa

Instalar una cultura de la seguridad en el marco de una cultura positiva de la organización no sólo garantizará evitar accidentes sino que además incentivará una conciencia colectiva de real compromiso no sólo con los potenciales incidentes sino con la salud de los trabajadores y por consiguiente en una gestión sustentable del bienestar humano de la organización.[3]

En este sentido, «El coaching como catalizador de proyectos organizacionales» favorece y facilita la introducción de cambios culturales en materia de seguridad, además de propiciar un entorno participativo y comunicativo, tan importantes en esta gestión.

En Àgora E.C.O. implementamos como valor agregado a nuestros servicios de gestión, el coaching ontológico y el mentoring en acción.


[1] Enciclopedia de la Salud y la Seguridad en el Trabajo de la OIT, tomo 2, capitulo 59: Políticas de Seguridad y Liderazgo.

[2] Asociación Chilena de Seguridad (ACHS) Taller de liderazgo en Seguridad para el Supervisor.

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